La Corte Constitucional de Colombia comunicó su decisión en un polémico caso en el que un colegio de Cundinamarca obligó a un alumno a practicarse exámenes de toxicología como medida para detectar drogadicción en el plantel y prevenirla. A raíz de tales exámenes, obligatorios so pena de no poder asistir a clases, empezó a recibir amenazas y malos tratos de otros estudiantes y de otras personas temerosas de que se propagase en el colegio el consumo de drogas.

 

Para la Corte el hecho de obligar a los alumnos a realizarse este tipo de pruebas es violatorio de la intimidad de los mismos, y de hecho puede poner en riesgo otros derechos como su dignidad.

 

Se trata ni mas ni menos de la compleja colisión entre derechos fundamentales: el derecho a la Intimidad de las personas y el derecho a obtener Información veraz e imparcial por parte de la entidad educativa como medida en contra del consumo de drogas. Colisión que la Corte resolvió a través de un juicio de ponderación en el que considera como excesiva la medida de obligar a los alumnos a practicarse exámenes toxicológicos cuando puede prevenir o aplicar su reglamento disciplinario en caso de que se este presentando consumo de drogas en el plantel.

 

La intimidad y la información son dos caras de la misma moneda de allí lo difuso de sus límites. Una decisión como la que se comenta puede privilegiar la Intimidad, pero en criterio de otro Juez podría privilegiarse la información. Cada caso exige de un juicio de proporcionalidad y de un análisis de circunstancias pausado porque justamente estos casos tocan también el criterio moral y ético de los seres humanos.

 

Sin duda este caso plantea la enorme ausencia de estudio que existe en el país sobre la Intimidad de las personas como derecho fundamental. Gracias a los medios de comunicación, conocemos mas de nuestro derecho a informar y ser informado, pero poco sabemos de la Intimidad, del espacio íntimo y reservado que las personas ocupan en el planeta, derecho del cual se ha desmembrado el llamado Habeas Data o autodeterminación informativa, y actualmente la Protección de los Datos Personales regulada en Colombia por las normas estatutarias 1266 de 2008 y 1581 de 2012.

 

Los vasos comunicantes entre estos derechos que tienen origen en la Intimidad debe ser objeto de implementación en nuestras organizaciones, y especialmente pensado en las instituciones educativas en donde los estudiantes pasan la mayor parte de su tiempo, de sus vidas.

 

El entorno educativo tiene que pensarse a la luz de los derechos fundamentales. El ejercicio de ponderación que hace la Corte también es un ejercicio que tiene que hacerse al interior de las instituciones no para determinar, como sucede en la historia de Walt Disney, quien juega a ser la “Bella” y quien tendrá el peso de ser la “Bestia”. La creación de políticas alrededor de la Intimidad y el debido tratamiento de datos, la determinación de políticas para que las instituciones puedan informarse sobre indebidas prácticas que puedan afectar a los demás estudiantes, especialmente cuando se relacionan con el consumo de drogas, es un imperativo de las instituciones educativas.

 

Las medidas no pueden aparecer de un momento a otro, sin análisis, sin reflexión, sin ponderación de derechos, sin argumentos que legitimen una u otra posición. Es deber de las organizaciones re-pensarse a la luz de estos dos derechos que cada día se ven mas confrontados a partir de numerosas prácticas como la video-vigilancia, la grabación de voz, el control a través de datos biométricos que tienden a generalizarse como medios de control en todas las instituciones, públicas y privadas.

 

Finalmente el caso que se comenta no deja de cuestionar el papel de las instituciones educativas en la prevención de la drogadicción, el papel de la familia, del Estado y de la sociedad en general. No es posible estigmatizar como “bestias” a los muchachos que por desgracia caen en el flagelo de las drogas y no es posible vestir como “bellas” a las instituciones o empresas que sea cual sea la razón asumen su papel bondadoso de separar a los drogadictos sin tener en cuenta las consecuencias de acciones no pensadas ni ponderadas.

 

Tal como sucede en la historia, puede que bellas y bestias puedan convivir, pero finalmente será una relación sin futuro. El análisis del problema de fondo y las medidas para su solución podrían ser la salida.


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